jueves, noviembre 03, 2005

milagro

Tenía los ojos clavados en la nada, un ligero gesto de dolor, le hacía parecer viva, a pesar de la llaga que mordía su tobillo y la parte superior del cuello. La dejaron tirada en el mueble mientras sus hijos intentaban cambiar un cheque del extranjero a nombre de ella, pues el banco le exigía el cadáver, aunque no podía firmar, no por su condición física, si no por la de su alfabeto. Yo también acompañaba a Janio en su habitual martirio bancario quincenal, y a Señora (Que le cabe bien el nombre de Dolores) procuraba seguir agonizando en el mueble de oscura piel. Mis manos palpitaron, con ganas de estrangularle el dolor a Dolores y con un mantram poderoso suturar las heridas con el mínimo roce de mis dedos, fue cuando me acordé que no era Dios, y que tampoco, nunca he pretendido serlo, el Dios verdadero marcha ocupado concentrado su ira para la destrucción del mundo. Sin otro remedio que la impotencia ante la soledad descubría lo inútil del poder cuando no se sirve. Marqué el 1411 para solicitar en numero de un pastor enérgico (aunque simulado) que hiciera milagros a domicilio. Nunca comprendo las cuentiones divinas, tampoco entiendo mi fijación intursa en esos avíos.

4 Comments:

At 12:48 a. m., Blogger carecola said...

Fue un placer. Cuando te veo para que cooperes con la factura del cristal??? : P
Un beso!

 
At 10:33 a. m., Blogger lizzie González said...

mi sis me contó lo bien que la pasaron y yo le conté como extraño lo bien que la pasabamos...muaaaaaaaaaa

 
At 11:20 a. m., Blogger sortilegio said...

Ambas tan enérgicas y amorosas, que no pueden negar su hermandad. Esos son encuentros que rebosan de energía el cosmos y hacen volar los cristales, entonces no sabemos quien pagará la factura.

 
At 1:57 p. m., Blogger lizzie González said...

jajajaja la que sabe que no lo va pagar soy yo.

 

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