lunes, diciembre 19, 2005

Apocalipsis

Y me vi arrellanado frente al último recuerdo que precipitara mis sentidos, también me vi descender al infierno para empapar con las lenguas de fuego mi insaciable sed de pasión, después que el cielo me expulsaran por tener una plantación clandestina de manzanas para las próximas navidades, en esos días santos el pecado sube de precio, una oportunidad para lucrar y hacer rentable el ejercicio de amar.
Una vez me vi a oscuras, compartiendo con los ciegos y con algunos amigos de izquierda que se habían declarado en huelga de luz, en sinfines de jornadas a parpados caídos. Me encontré algunas veces jugando con la muerte al borde de tu cama, en otras me vi simplemente dormido, como un niño travieso reducido por el sueño, babeando y volando sobre una almohada desteñida, con una mano en la boca para no hablar lo que veo y la otra entre las piernas, para tener mas sueños.