lunes, marzo 20, 2006

cómo como

Cuando como, cierro mis ojos
e ignoro la masa que se tiende en mi lengua
y sobre el plato posa para la próxima mordida,
más bien me concentro en sus aromas,
sus sabores,
en el amor que la coció y la trajo hacia mi.

Me reclino sobre la textura de su más recóndito gustillo
y busco la sal,
el calor,
la pimienta,
los fantasmas de las yerbas
y la fogosidad de las lágrimas de la cebolla.

Cuando es una fruta virgen,
me provoca el crujir de su bondad,
y las ganas con que trinca su piel entre mis dientes
sin dejarse ir,
sin dejarme venir,
y rebosa con su dulce mis fantasías
y con su jugo mi paladar.

Cuando como, acostumbro dejar entre sectores de mí,
el volumen,
las salsas,
los huesos,
y las guarniciones exóticas;
mejorado, me coloco a ver morir al deseo,
el mismo que una vez fue hambre;
el duende tormentoso que me acarreó hasta aquí…

cuando como, no pienso en ti
mas bien en lo que de ti me gusta;
y dejo disponibles
las sábanas y los platos.

Esta noche ya cené…
pero no me acuerdo, a quién me comí

domingo, marzo 19, 2006

oscuro

Me sedujo la noche y encontré en ella tu boca,
deformada contra un cristal,
buscando que morder.
Me despertó otra noche y vi entre sombras
tus pechos liberados y enardecidos por dar de comer.
Me encontró esa noche, y apareciste tú con ella
desatando demonios, se fue con prisa, con ganas de volver
Regresó la noche y me dejó desnudo,
frente a ti, crecido en deseo, sin nada que esconder.
Espero que venga esta noche, para desgastarnos
después de tanto haber coincidido, no hay mucho que perder.

No soy un ser oscuro,
pero me cautiva la noche
y todo lo que ella implica.